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Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

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Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Sáb Jul 21, 2012 8:18 pm

Una vez acabada mi visita a Canadá y después de haber conocido a Tarja, me dispuse a seguir mi camino hacia Nueva York. De nuevo tarde una o dos noches en llegar y me refugié del sol en una construcción abandonada cerca de los barrios pobres donde por la mala fama que tenía nadie se acercaba, excepto algún mendigo que no tenía nada que perder y que lo único que buscaba era un sitio para cobijarse. Estaba hambriento del viaje y necesitaba recuperar fuerzas para esa noche, así que aproveché y mordí a un pordiosero que se atrevió a entrar en mi refugio.

Me pasé el día reflexionando, repasando y perfeccionando mi plan. Era fácil, aunque no quería darme el lujo de pensar en la sencillez del plan, pues a veces hay que estar preparado para imprevistos. Aguardé a que pasara alguien más, pero no volvió a asomarse ni una triste alma en todo el resto del soleado día. Ojalá hubiera sido uno de esos días nublados, esos días era libre de andar tranquilamente por la superficie. Por eso Gran Bretaña era mi lugar favorito en el mundo, a parte de otros lugares con climas similares.

Una vez hubo llegado la noche, o la tarde noche como para poder salir de mi escondite, me encaminé hacia el centro de la ciudad de los artistas, al menos así la llamaban los humanos. La Preciosa y llena de gente ciudad de Nueva York, tan colorida y llena de diversidad... de monumentos, edificios, carteles, luces... Una ciudad emperifollada hasta la mismísima punta del Empire State, de arriba a abajo y a lo ancho, era increíble. Sinceramente prefería la tranquilidad de Brooklyn, que aunque era una ciudad famosa y muy turística, en las afueras se estaba genial. Recorrí las calles observando las tiendas y Hoteles y todo lo semejante a la lujuria pasional de la noche y me encaminé hasta el Empire State.

A esas horas debían estar acabando las visitas al famoso mirador del edificio, así que al llegar al pie de la monumental construcción, me escondí en un callejón y me transformé en un murciélago. Volando alto subí hasta el mirador y me posé en la barandilla. Cuando se hubo ido la última pareja que quedaba, volví a transformarme. Desde allí el aire era agradablemente fresco, con un poco de humedad, pero no era un frío penetrante. Seguía allí cuando miré el reloj que había en una oficina del edificio de enfrente, sonó el ascensor y unas puertas que se abrían. Sonreí levemente y sin moverme de mi posición me dispuse a esperar.

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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alhena Orión el Sáb Jul 21, 2012 8:49 pm

Nueva York, la siempre viva ciudad de Nueva York, si la gente supiera la clase de criaturas que últimamente llenaban la ciudad no estarían tan tranquilos, criaturas como yo, una semi-diosa, maga, elemental, teníamos tantos nombres... Mi madre había cometido el error de acostarse con el hombre equivocado, después de eso nos abandonó a las dos, o eso era lo que me habían contado.

Suspiré y decidí subir a las alturas, la vista de Nueva York siempre lograba relajarme, me encaminé, observando como la noche hacía despertar pasiones ocultas en las personas respetables que entraban en antros, como otras en cambio preferían la tranquilidad de un pub con buena música, gente que salía de las tiendas corriendo con muchas bolsas, como en la película de Pretty Woman, en fin, toda una ciudad en movimiento, y yo como siempre en medio, sola, como siempre que durante la oscuridad de la noche me escapaba de casa.

Las últimas visitas habían acabado en el edificio del Empire States, el mirador estaba ya cerrado, por suerte concía al vigilante, que siempre me dejaba entrar, amigo de mi madre, decía que era, no lo sabía, mamá no debía enterarse nunca de mis escapadas nocturnas o me encerraría con barrotes, no lo entendía, a mi hermano no le hacía eso. Subí al ascensor y piqué para llegar al mirador.

*Cling* ese era el ruido que hizo el ascensor al llegar al mirador, se abrieron las puertas del mismo y salí, sintiendo el frio aire en la cara, sonreí sin darme cuenta de que no estaba sola, demasiado concentrada en las sensaciones que me provocaba ese lugar como para percatarme de ese echo sin importáncia.

Avancé lentamente hasta la barandilla del mirador y finalmente lo vi. Había otro chico allí, el pelo oscuro, ojos verdes hipnotizantes y un aura llena de misterio, sacudí la cabeza, debía dejar de analizar a todo desconocido que me encontrara o me volvería loca, le sonreí ligeramente - Hay buenas vistas verdad?- dije para romper el hielo.
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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Dom Jul 22, 2012 2:23 pm

Sentía como poco a poco se iba acercando, como una pantera que acecha a su presa, aunque lo que ella no sabía es que en realidad ella era la presa, ella era el motivo de que yo estuviera allí, esperando, observando la ciudad desde las alturas donde la perspectiva era muy diferente en comparación cuando te encontrabas a 381 metros más abajo. Aunque más incomparable aún, era ver la ciudad desde más arriba, volando mucho más alto que esa nueva Torre que estaban construyendo como reemplazo de las torres gemelas, la One World Trade Centre.

La verdad es que los humanos tenían la capacidad de elegir lo que era peor para ellos sin darse cuenta. Hay que ser muy idiotas para arremeter contra tu propia especie, al menos de una forma tan monumental, es lógico que te pelees con tus enemigos, pero de ahí a destruir el trabajo de miles de individuos que ni si quiera te conocen... Por eso hay que tomar el control y ocupar los altos cargos de la sociedad humana, para controlarlos sin acabar con ellos, pues hay que reconocer... que saben muy bien.

Alhena se había acercado a la barandilla y se había colocado a mi lado, llevaba una vestimenta distinta a la pasada noche (la había estado espiando y leyéndole la mente, por eso sabía que acudiría al Empire State, la pena era que no podría volver a leer sus pensamientos una vez nos hubiéramos conocido). Iba sencilla como la otra vez, una vulgar humana con dotes divinas, repugnante, si los humanos ya se creen dioses, saber que realmente lo eres ya era el colmo.

De repente el viento cambió removiéndome el pelo y finalmente haciendo que ondeara en dirección a la chica. La sensación de esa brisa en contacto con mi piel era escalofriantemente agradable, aunque el desorden general de mi cabello era abrumador, agradable, pero abrumador, pues ya costaba mantener los remolinos a raya. En cualquier caso, tener el pelo largo era una ventaja, pues se peinaba solo por la gravedad. Además me encantaba que tanto mi pelo como mi gabardina y/o capa ondearan al viento. Posiblemente era una forma de diversión para mí.

La chica me sonrió y me saludó, pobre ingenua, si supiera con quién hablaba, para mí lo que estaba a punto de empezar era un juego, pura diversión y estrategia, un modo de llevar a cabo mi plan, ella simplemente era la herramienta necesaria. -Sí, y una brisa fascinante. Creía que ya se habían acabado las visitas, ¿Cómo has entrado?- dije haciéndome el tonto y girándome hacia ella, poniéndome de medio lado apoyado aún en la barandilla.

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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alhena Orión el Dom Jul 22, 2012 6:48 pm

Después de decir lo que había dicho para romper el hielo me fijé en el paisaje, era relajante, a veces desearía poder volar y ver el mundo desde más arriba, ese había sido durante mucho tiempo mi deseo más anhelado, incluso más que conocer a mi padre, ser una princesa ( tenía 5 años...), y una interminable lista de deseos que estaban aún por cumplir y que sabía que nunca se cumplirían, por que pensandolo bien ¿Cuál es la probabilidad de llegar a conocer nunca a mi padre con la de elementales que hay? ¿Y la de conocer a un príncipe que se fije en mi? Seamos realistas una entre un millón, y esta generación le había tocado la loteria a una periodista española.

Lo miré, el pelo agitaba su cabello de manera más exagerada que antes por el brusco cambio de dirección y la altura a la que nos encontrábamos, su pelo, ondulado ahora que me fijaba, ondeaba hacía mi cubriendo su cara y reí levemente al ver como batallaba contra él para apartarlo de ella. El mio en cambio estaba completamente echado para atrás a causa del viento, por lo que mi cara estaba demasiado visible para mi gusto, cualquier cambio de color en ella, como un sonrojo demasiado normal en mi, sería demasiado visible a pesar de la oscura noche en la que nos encontrabamos.

Me estremecí cuando su vista se clavó en mi, no sabía porque pero me provocaba algo contradictorio, una parte de él me atraía, su aura llena de misterio supuse, aunque eso sería algo que atraería a cualquier chica y mi curiosidad innata no ayudaba, pero algo en su mirada, hipnotizante, segura y con un deje salvaje me decía que me fuera, que huyera y me apartara de él, algo me decía que era peligroso, pero peligroso por que? Esa pregunta rondaba mi cabeza y mi curiosidad, más fuerte que cualquier otra cosa en mi, me hizo quedarme allí arriba a más de 300 metros de altura de pie a su lado.

- Una brisa que ayuda a pensar y olvidar lo malo
- dije asintiendo con la cabeza y sonriendo - Y se han acabado - dije riendo- Pero algo bueno debe tener conocer al vigilante- le contesté guiñandole el ojo.


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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Dom Jul 22, 2012 7:42 pm

Al mirarla, su mirada clavada en la mía, parecía asustada, pero valiente, y tenía un punto de curiosidad, parecía que le gustaba la aventura y el riesgo, todo provocado por la insaciable curiosidad humana que suele llevarles a la perdición, como pasaría como la monada que tenía delante. *Más buena estará su sangre* pensé mientras discretamente olfateaba el aroma que desprendía. Sabía que era la víctima perfecta desde el primer día que la vi, por eso decidí espiarla, para conocerla mejor y asegurarme de que mis sospechas eran correctas.

Una dulce niñita con suficiente coraje como para enfrentarse a todo, aunque ella no lo supiera en esos momentos, pero afortunadamente para mí y desgraciadamente para ella demasiado inocente e ingenua para ganármela y convencerla de qué lado elegir a los 18. Tenía bastante potencial y, ahora que lo pensaba, cuando fuera humana podría morderla.

Desvié un momento la mirada haciendo ver que me apartaba el pelo de la cara otra vez *No te adelantes a los acontecimientos Alarik tiempo al tiempo* me dije a mi mismo, pues me gustaba inventar planes y posibilidades sobre la marcha, pero esta vez era una cosa muy importante y seria en la que si algo salía mal podía correr peligro, por eso me ceñía al plan que había tramado durante semanas asegurándome un éxito seguro.

Ella seguía allí de pie mirándome con su genuina mirada de noble persona, rodeada de la fría noche, en la azotea del Empire State cuando ya se habían acabado las visitas y bajo mi compañía. -Bueno, eso depende del punto de vista, a mi más bien me parece una brisa para destrozarte el peinado- comenté con un tono de voz normal intentado apartar la frialdad debía dar buena impresión, al menos de momento, cuando nos conociéramos mejor ya no importaría tanto la impresión -Lo sé, si no habría más gente, ¿no crees? Es una suerte que conozcas al vigilante, así podré salir de aquí sin una multa- dije dirigiendo la vista a los ascensores. Después me quedé contemplando el edificio de enfrente para mirar la hora de nuevo las 23:36 horas. Me volví hacia ella de nuevo -¿Vienes a menudo a estas horas?- pregunté metiéndome las manos en los bolsillos de la gabardina.


Última edición por Alarik Wilek el Lun Jul 23, 2012 2:11 pm, editado 1 vez

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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alhena Orión el Lun Jul 23, 2012 10:58 am

Tenía que salir de allí, eso era lo que mi mente me decía de manera constante, más de una vez estube tentada de hacerle caso, pero no sabía el por qué y eso podía más que la sensación de peligro que embargaba mi cuerpo cuando él me miraba, ahora que lo pensaba no sabía nada de él, ni siquiera su nombre, a primera viste se veía que era mayor que, aunque no por demasiado, 3-4 años a lo mucho, me concentré y tal y como había sospechado por el sentimiento que había aparecido cuando él me había mirado su aura no era humana, repasé mentalmente todas las auras que era capaz de reconocer, que sinceramente no eran demasiadas, Dioses (aunque no diferenciaba la casa), Semi-dioses (por razones obvias) y humanos, así que él no podía ser ninguna de las tres.

¿Quién eres?¿Qué eres? Y finalmente ¿Qué quieres de mí? Esas tres preguntas batallaban contra mi sentido común para escapar de mis labios, realmente la última me intrigaba demasiado, al llegar no parecía demasiado sorprendido de ver a alguien salir del ascensor a esa hora, aunque luego sus preguntas indicaban lo contrario, no sabía que pensar, que creer y mucho menos que hacer.

Lo miré cuando sentía que desviaba la vista. Era alto, me sacaba una cabeza y media o quizás dos, su pálidez resaltaba ahora más de lo que seguramente haría durante el día, pues la noche oscura hacía que pareciera que reluciera, sus ojos verdes se veían aún más profundos ahora que miraban el horizonte y sus gestos, a pesar que eran producto de la molestia estaban llenos de elegancia, una elegancia que parecía algo demasiado natural en el él para ser normal.

- Eso también lo hace, pero lo que he dicho es lo que hace para mi está brisa-
dije divertida, aunque evitando su mirada que tan inquieta lograba ponerme- Sobre todo desde el lado por donde estas tú- comenté mirandolo por un instante- ¿Como has subido?- le pregunté curiosa, por sus palabras no había subido después que cerraran y los señores del ascensor procuraban que todo el mundo bajara- Cada vez que necesito pensar y estar sola o cuando tengo algun problema o simplemente quiero escapar de mi madre- dije omitiendo la parte de que entonces lo que hacía era escaparme de casa por la ventana.

- ¿Cómo te llamas?- le pregunté curiosa, no me gustaba llamar a nadie él en mis pensamientos, sonaba demasiado íntimo para mi gusto y llamarlo chico no parecía pegarle nada.
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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Lun Jul 23, 2012 3:32 pm

Cuando posé la vista de nuevo en ella me estaba explorando, tenía una mirada nerviosa, indagadora, examinadora, sonreí para mis adentros *Se ha dado cuenta de que no soy humano, como era de esperar* leí de nuevo su mente, sus preguntas eran instintivas, aunque como pude observar, no tenía ni idea de a qué raza pertenecía. Ella había hecho sus propias conclusiones y observaciones. Ahora solo faltaba que llegara a la conclusión final, guiada por sus impulsos y por su inmensa curiosidad humana. Solo le quedaba relacionar sus contemplaciones con sus conocimientos y adivinar mi naturaleza, pero claro estaba que yo no iba a ayudarla a descubrirlo.

Mi pregunta favorita fue "¿Qué quieres de mí?" *Ya lo descubrirás con el tiempo* pensé jactandome del tiempo del que disponía, toda una eternidad, aunque siempre aparentaría 20 años. Eso tampoco era problema para vivir en sociedad, para eso existían los talleres de maquillaje y caracterización de Erdély (Ciudad o Reino de los Vampiros situada en Transilvania/Rumanía y que se extiende hasta EE.UU al estar la empresa del Rey allí, por eso era más un reino que una ciudad), para ir envejeciendo en apariencia hasta decidir morir para los humanos e irse a vivir a otro sitio siendo joven otra vez. Era divertido, pero melancólico, aunque si me pasara a mi, que lo dudaba profundamente, con una mordedura bastaría, no entendía el motivo para tanto melodrama.

-Y yo he dicho lo que hace para mí, aunque... hay que reconocer que es agradable- dije sonriendo levemente, cosa que me costaba bastante, pues no era propio de mi, excepto con mis seres más cercanos. -Por el ascensor- me limité a decir -En ese caso... lo más acertado sería dejarte sola, pero me temo que tendré que acompañarte, las multas son muy altas- dije dando un paso hacia adelante y asomando la cabeza por la barandilla -Y no pienso saltar- añadí sin más.

Había estado posponiendo ese momento el máximo tiempo que había podido, pero finalmente llegó, Alhena me preguntó por mi nombre, sabía que en el momento que se lo dijera pasaríamos de ser unos completos desconocidos a dos seres que se habían conocido en las alturas del Empire State, por tanto, mi habilidad para la oclumancia habría desertado.

Sin embargo, aún me quedaba otro recurso. Hasta que no descubriera cuál era mi naturaleza, podría ejercer cierto control mental sobre ella lo que me permitiría pensar en su lugar y hacerle olvidar o recordar según que cosas. -Alarik, ¿Y tú?- le pregunté mirándola.

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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alhena Orión el Lun Jul 23, 2012 8:15 pm

La duda me corcomía por dentro. Piensa Alhena, piensa, eso era lo que mi cabeza decía sin parar una y otra vez. Quería saber qué era él, quien era esa persona que había aparecido en mi vida de golpe y parecía querer quedarse en ella, ¿o la que quería que se quedara era yo? Fantástico, lo conocía desde hacía cinco o diez minutos y mi mente ya empezaba a imaginar y soñar despierta, si es que no tengo remedio alguno ¿Acaso no había aprendido la última vez? Suspiré me había pillado de lleno mirandolo, la verdad era que no había disimulado para nada. Una cosa debía admitir el joven tenía algo que llamaba la atención.

Lo miré y sin saber porque me llevé una mano al cuello, la intuición solía ser mi fuerte aunque cuando algo me cegaba podía llegar a volverse mi punto débil pues solía confiar demasiado en ella. Mi madre solo me había puesto una norma cuando era pequña. Alejate de los vampiros. Así que secretamente recé para que él no fuera uno de ellos.

Medité unos instantes, realmente no era de él de lo qué tenía miedo, sino de lo que provocaba en mi, de lo que despertaba en mi interior a los 10 minutos de conocernos.

Sonrió levemente, aunque de una manera un tanto forzada, convirtiendose en una graciosa mueca que le hizo abandonar toda la elegancia y peligrosidad que antes había podido percibir, reí levemente por eso - Es más que agradable- dije sonriendo y apoyando los brazos en la barandilla mientras tiraba la cabeza hacía atrás para sentir más a brisa, adoraba el frío viento de esas horas de la noche- Ya da igual, estar contigo es como estar sola- dije bromeando para aligerar el ambiente- en verdad no, no es lo mismo que estar sola pero se parece bastante, eres silencioso- dije sonriendole- Acompañame entonces- dije encogiendome de hombros mientras mi corazón aceleraba cada vez más- ¿Porque no? Quizás te sorprendas a ti mismo y resulta que puedes volar- dije mirandolo- Aunque sino... ¿Te gustan las caídas libres?- pregunté con innocencia.

- Noble guerrero?
- pregunté sorprendida- Yo soy Alhena - dije tendiendole la mano para que la encajara, lo normal cuando dos personas se presentan.
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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Lun Jul 23, 2012 9:05 pm

Por la mirada de la semi-diosa, que aún se percibía nerviosa y indagadora, sabía que aún le estaba dando vueltas al asunto. Esta chica no paraba de darle al coco hasta que no conseguía averiguar aquello que deseaba saber. Era más persistente de lo que me había imaginado, eso debía tenerlo en cuenta, puede que en un futuro me sirviera de algo esa faceta suya. Retiraba la mirada constantemente, otro rasgo identificable de nerviosismo... al menos podía disimular un poco mejor, estos humanos eran realmente idiotas, ni siquiera sabían actuar como es debido, porque... ¿qué era actuar si no mentir y qué era actuar bien si no mentir convenciendo? En cualquier caso, ella simplemente mentía, y muy mal por cierto.

Se paso unos segundos sin hablar y de repente se echó la mano al cuello, aumenté las pupilas... Lo sabía, lo sabía o estaba a punto de descubrirlo, en esos momentos estaba controlando mis ganas de atacar pues ese gesto me había provocado, me había dado a entender que sabía que le iba a morder. Con ese golpecito en el cuello, se dejó un poco de marca roja en la piel, pues la sangre había subido hasta la superficie de la misma. Eso me había hecho apartar la mirada y distraerme mirando el reloj de antes, el que se encontraba en el edificio de enfrente *Que tentador, pero debes mantener la calma, al fin y al cabo has entrenado duro para esto* me recordé a mi mismo.

¿Ahora estaba mirando al cielo? ¿Qué diablos estaba haciendo, rezando? pensé mirándola por el rabillo del ojo. Rodeé los ojos discretamente y me volví a mirarla cuando me habló de nuevo, ahora estaba sonriendo y me decía lo tan agradable que era la brisa. Mira que era cansina con el vientecito *No se te llevará la cabeza el viento* pensé. Volvió a hablar y la escuché aburrido -¿Y eso es bueno o malo?- le pregunté mirando su larga cabello.

Me pidió que la acompañara y justo en ese momento se le hinchó un poco más la yugular, otro rasgo que indicaba nerviosismo o algo por el estilo, y la olor me dilató los ojos poniéndomelos rojos, pero antes de que ella se diera cuenta los cerré y me tranquilicé mentalmente olvidando el olor. Una vez me hube calmado abrí los ojos de nuevo con el color verde de siempre. -No me arriesgaré, prefiero la multa antes que saltar desde la azotea. Vaciando mi bolsillo me empobreceré, pero creo que sobreviviré- dije sonriendo, pues me había hecho gracia mi propia ironía de empobrecerme, si supiera que soy rico... -¿Cómo... cómo sabes qué significa mi nombre, me has estado espiando?- bromeé, pues en todo caso había sido al revés.

Ella me tendió la mano y yo se la estreché, estaba caliente -Encantado... Alhena- dije pronunciando el nombre por primera vez en voz alta.

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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alhena Orión el Mar Jul 24, 2012 1:33 pm

Seguramente estaría pensando que era tonta, y la verdad me estaba comportando como la chiquilla que hacía años que no era ¿Y porqué? Por el simple echo de que estaba demasiado concentrada intentando saber qué era la persona que estaba de pie a mi lado en la azotea del Empire States. Sentí su mirada sobre mi pelo y algo en mi se encendió. Esa mirada... llevaba dos o tres días sintiendo algo parecido al caer la noche, pero nunca tan intenso como en ese momento, miré a ambos lados pero solo estaba Alarik allí arriba conmigo, y algo me decía, mi intuición, que el que provocaba y había provocado esa sensación era él, así pues haciendo gala de mi impulsividad le pregunté- ¿Quién eres?- dije, y no refiriendome al nombre precisamente mientras lo miraba de manera inquisitiba y me acercaba a él.

- No lo se- respodí en un susurro- En cierta manera es bueno, pero hay gente que se lo toma a mal- dije con sinceridad - ¿Cuál de esos eres tú?- pregunté refiriendome a si se lo había tomado bien o mal. Lo miré extrañada, algunas veces sus reacciones eran extrañas, como antes de desviar la mirada al reloj de golpe o la de ahora de cerrar los ojos de pronto, todo en Alarik parecía extraño y normal a la vez. - No creo que te empobrescas por una multa- dije señalando su abrigo/capa y su bastón, seguramente eran de buena cálidad y no todo el mundo podía permitirselos, lo cual me indicaba que era algo parecido a rico, sino rico.

Reí quedamente y negué con la cabeza- No vales tanto la pena como para espiarte- dije mirandolo de reojo, además si lo que mi intuición me decía era cierto quizá hubiera sido al revés, aunque era tan improbable que ni yo misma lo creía. Alhena, Alhena, Alhena, su voz pronunciando mi nombre se me hacía tremendamente familiar y entonces no pude evitar preguntar- ¿Seguro que nunca te he visto antes?- dije girandome y viendolo de frente.

Tomó mi mano y sentí un escalofrío, su mano estaba fría, demasiado fría, suspiré - Vamos ya? Empieza a ser tarde- le dije mirando el reloj de la torre, las doce en punto, que casualidad, empecé a andar mientras pensaba, su tez pálida, su tacto frío, el echo de que su mirada me hiciera temblar, su aura misteriosa, y ahora que caía, el echo de que desviara la vista cuando había tocado mi cuello, podía ser Alarik ¿Un vampiro? Genial, esa noche no rezaría para nada más, ni pediría ningun deseo, estaba claro que todo me salía al revés.

Entré al ascensor y esperé a que él hiciera lo mismo para picar la planta baja.
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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Mar Jul 24, 2012 3:12 pm

Parecía un vaivén de un péndulo, ahora estaba nerviosa, y después más nerviosa pues le entraba hasta psicosis y en un abrir y cerrar de ojos estaba relajada, alegre y feliz de nuevo. Al mirarle el pelo miró hacia los dos lados, ¿Qué miraba? ¿Qué buscaba? Era una chica realmente extraña ahora que no podía ver sus pensamientos, y realmente en esos momentos deseaba más que nunca saber en qué pensaba.

Segundos después me preguntó que quién era; me quedé pensando un momento pues no había entendido la pregunta, era absurdo que me preguntara después de habernos presentado hacía no más de dos minutos, pero entonces caí en la pregunta, aún seguía mareando la perdiz sobre a qué raza pertenecía *Vaya, que directa, esta no se corta un pelo* dije pensando sin dejar de mirarla -Soy un chico joven de 20 años- mentí o más bien actué sonriendo, pues en realidad tenía... bueno, eso (mi edad) es un secreto.

Ella susurró un "no lo sé" que ignoré haciendo ver que no lo había oído y en seguida me contestó diciendo que era bueno ¿Bueno? ¿Porqué era bueno y no malo y viceversa? -Creo que no me lo tomo a mal, pero creo que es tanto bueno como malo, dependiendo de la situación y de cómo se sienta la persona, por lo tanto, creo que en estas circunstancias es bueno, pues a ti no parece importarte sentirte sola o estar con alguien... silencioso- dije entablando una conversación más animada para descargar la tensión de la situación y alejar de su mente el miedo que aparentaba tener hacia mi.

Después de otra mirada en la que se reflejaba curiosidad y desconcierto a la vez volvió a hablar pero esta vez señalándome entero, incluso mi gabardina-capa y esa especie de vara que llevaba siempre conmigo y que en esos precisos instantes se encontraba colgando de mi cinturón sobresaliendo por el lado inferior derecho de la gabardina. La verdad es que no tenía pinta de pobre y estaba claro que tonta no era, pero sí un poco paranoica, al fin y al cabo... ¿A quién quería engañar? Sí a ella, pero no en eso ni de esa forma. -Vale, de acuerdo, soy hijo de un empresario, el típico niño mimado papá, pero al que le falta cariño por su parte- le comenté en parte sinceramente, pues era hijo de un empresario, pero también hijo de un rey y no estaba precisamente falto de cariño por parte de mis padres. -Lo dudo, llegué aquí hará dos semanas y esta noche es la primera vez que me acerco por esa parte de la ciudad- torné a mentir.

Miré el reloj del edificio de enfrente una vez más; las doce en punto. A esa hora las sombras lo ocupaban todo. Ella empezó a caminar hacia el ascensor después de comentar lo tarde que era. Me quedé unos instantes allí de pie, di media vuelta y me dirigí hacia donde ella se encontraba con paso decidido y con las manos en los bolsillos -Claro- y me adentré en el ascensor junto a ella.

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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alhena Orión el Mar Jul 24, 2012 6:46 pm

Estaba esperando aún su respuesta a mi primera pregunta mientras lo miraba, por como reaccionó parecía sorprendido por la pregunta o quizá solo por la manera en la que se la había echo, después de todo no es demasiado normal que alguien de quién solo conoces el nombre te pregunte ¿Quién eres? de esa manera tan cortante y sobtada sin venir a cuento con el tema de conversación, sino más bien con el hilo de sus pensamientos- Acerté la edad- murmuré en voz baja, aunque quizá solo era su edad aparente, como en el caso de los vampiros e incluso de algunos dioses lo suficientemente poderosos como para burlar el tiempo, en realidad de esos ya no había, o se suponía que no los había pero Derek me había explicado que estos lo dominaron todo en un pasado - Y yo una joven de 17 años, pero no me referia a eso Alarik- le respondí llamandolo por su nombre en voz alta.

Me encogí de hombros y miré de nuevo el horizonte- Supongo que tienes razón y depende bastante de la situación, en este caso era algo bueno - dije sin profundizar más, cosa que en otra situación seguramente habría echo pero antes quería saber qué era Alarik exactamente y cuanto grado de casualidad había en nuestro encuentro.

- Oh, pobrecito- dije con ironía- hijo de empresario me lo creo, lo segundo no tanto, normalmente los que están faltos lo buscan, por lo que esbozar una sonrisa no te habría costado tanto como antes- dije mirandolo con suspicacia- Pero quién sabe... podrías ser la excepción que confirma la regla- dije encogiendome de hombros. Le sonreí- ¿Solo llevas aquí dos semanas? Es extraño parece que lleves mucho más tiempo por aquí... ¿De donde eres?- le pregunté curiosa, debía saber más cosas sobre Alarik y tener a que atenerme luego.

Gran idea, aplaudió mi mente, entrar con un desconocido a un claustrofóbico ascensor en uno de los edificios más grandes de Nueva York justo a media noche, tendría que vigilar que no se me perdiera el zapato, movil, cartera, llaves... o esto sería una buena parodia de cenicienta, solo que sin el baile y sin el príncipe, aunque Alarik podría llegar a pasar perfectamente por uno. El ascensor me parecía mucho más pequeño de lo que recordaba cuando había subido y seguramente mucho más grande de lo que hubiera recordado si hubiera subido con la marabunta que visitaba Empire States en las horas permitidas.

Me apoyé en la pared del ascensor y cuando Alarik hubo entrado piqué el botón para volver a la planta baja, el viaje podría ser demasiado largo y aunque estaba contra mis principios recé para que el ascensor no se parara y nos dejara allí más tiempo del necesario - ¿Puedo preguntarte algo sin que te lo tomes a mal?- pregunté mirandolo desde mi posición.


Última edición por Alhena Orión el Miér Jul 25, 2012 2:48 pm, editado 1 vez
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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Mar Jul 24, 2012 8:00 pm

Ella seguía haciendo preguntas y curioseando y sacando sus conclusiones más bien equivocadas, parecía creerse Sherlock Holmes o su ayudante Watson, esta juventud... tan soberbia... Pero en parte es lógico por la edad. Recuerdo cuando era joven, era como ahora, con mis características de siempre pero más altanero y confiado, creyendo que podía comerme el mundo... espera, es que puedo comerme el mundo, literalmente, que ironía.

Ella volvía a susurrarle al aire, pero otra vez la había escuchado y había ignorado su comentario. En seguida me contestó diciéndome que ella era una chica de 17 años, pero que no se refería a eso *Ya lo sé, no pienses que voy a ser tu... querido Watson*. Ahora parecía relajada, pues se había encogido de hombros como si todo fuera tan normal y se puso a mirar al horizonte, para evitar mi mirada, tal vez; aún así seguía hablando conmigo, así que descarté la idea.

Después se complació de mí sarcásticamente, lo que hizo que sonriera, pues me hacía gracia esa actitud en una jovencita, que por el momento, seguía siendo una completa ignorante -Pues créetelo todo, porque como verás a medida que pasen los años, los que tienen falta de cariño no solo buscan cariño, también lo rechazan porque para ellos es algo desconocido o se mantienen al margen porque tienen miedo a que los sigan rechazando y lo que me queda... al fin y al cabo sólo soy 3 años mayor que tú- dije poniéndome serio y manteniendo el tono de voz suave de siempre -Sí, sólo dos semanas, ¿Porqué lo parece? Yo soy de Canadá- dije. Me temía que me haría esa pregunta, por eso, antes de llegar a Nueva York, había estado en Canadá para pasar por la frontera y que me hicieran el visado, así conseguía la prueba perfecta e indiscutible para convencerla en caso de que siguiera cuestionándome.

Ya dentro, Alhena había pulsado el botón de la planta 0 apoyada en las paredes de ese ascensor tan grande, la verdad es que era un ascensor bastante moderno, con sus luces tipo ojos de buey; el tablero era de un color azul metalizado muy leve y sus teclas se encendían con el color amarillo o ámbar típico de los ascensores; tenía memoria algo muy común en los ascensores modernos, aunque a pesar de su modernidad era demasiado lento, hubiera bajado volando, pero había que guardar las apariencias.

Pasaron unos cuantos minutos y habíamos conseguido bajar seis plantas de... 102 si no me equivocaba cuando se dirigió a mi preguntándome si podía preguntarme -Acabas de hacerlo y no me lo he tomado mal- entonces levanté una ceja -Claro, pero no te aseguro nada, si me lo tomo mal... nadie te oirá gritar- bromeé sonriéndole al acabar la frase y prestándole atención.

La verdad es que no entendía porqué la gente pedía permiso para preguntar, en cualquier caso, les dices que no se lo tomen mal y preguntan, aunque eso también es inútil, pues al fin y al cabo si algo te sienta mal... te sienta mal. Así que lo mejor era ir al grano y afrontar la respuesta.

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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alhena Orión el Miér Jul 25, 2012 2:34 pm

Sonreí para mi, seguía sin saber qué era ni qué quería pero el juego no había terminado y algo me decía que solo llegaría a saber, y con algo de suerte, una de las dos preguntas esa noche. Tampoco sabía si escuchaba o no los susurros o lo que en voz baja había murmurado, como el último comentario sobre que había acertado su edad, pero si lo hacía era capaz de disimularlo muy bien, demasiado bien para mi gusto, pues hacía el pequeño juego mucho más complicado de lo que esperaba.

Sonreí, había respondido lo que pensaba que respondería, algo parecido a lo que muchos otros habían dicho antes, quizá no a mi, pero mis compañeras de clase (bastante oportunistas, todo hay que decirlo) solían preguntar a la persona, de una manera discreta el dinero que había en su cuenta bancaria, la verdad aún no sabía como lograba soportarlas...- Entonces eres eso, la excepción que confirma la regla o quizá eres del otro tipo, el típico chico falto de cariño y con una impenetrable coraza de metal a su alrededor. Pues tendrás que rechazar a bastantes - dije mirandolo y riendo por la última frase, que realmente se me había escapado. En realidad no me importaba mucho su contestación, si él decía que así era sería por algo- Aunque bien mirado- dije analizandolo con la mirada- no pareces precisamente el típico chico de nada - reí, la verdad era que no se parecía a nadie con quien me hubiera encontrado antes y eso hacía el misterio mucho más interesante, pues normalmente antes de saber algo de alguien lo colocaba en un perfil, aunque quizá depués tubiera que cambiarlo, tener uno de manera inicial siempre ayuda con las investigaciones.

Lo miré sonriendo- No lo se... Tú accento es parecido al de aquí, el de Canadá es un poco más cerrado, creo - dije recordando el accento que oía cada vez que iba a Canadá, que no habían sido pocas, grácias a qué sus abuelos vivían allí- Pero si lo dices será verdad- le dije encogiendome de hombros, tenía tendencia a creer lo que la gente me explicara.

Me tranquilicé, el ascensor no era tan pequeño, realemente era amplio y había suficiente espacio para poder estar los dos dentro sin tener que estar uno al lado del otro, supongo que antes el miedo que Alarik aún me provocaba había dejado que mi mente se montara su propia película y esta se parecía demasiado a una de terror para mi gusto, la verdad era que esa películas no eran precisamente mis favoritas- También es verdad, ya te he echo una y además si no sabes la pregunta no puedes decirme si te lo tomaras o no a mal- dije rascandome la nuca.

Lo miré, suspiré y conté mentalmente hasta tres antes de soltar la bomba- ¿Qué eres?- le pregunté arrepintiedome en el acto, la verdad no era el mejor lugar, quizá el no podía huir pero era bien cierto que yo tampoco, para acabar de rematar la situación las luces parpadearon, ahora solo faltaba que alguien gritara "CORTEN!" para que esto fuera una película.
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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Jue Jul 26, 2012 7:17 pm

Ella me sonrió, una sonrisa que no me hacía gracia, ya se estaba subiendo a la parra, ahora no bajaría del burro, no voluntariamente, al menos eso parecía. Después de esa... ¿dulce? sonrisa, contestó diciendo o repitiendo con sus palabras lo que yo había dicho *Qué original, acabas de decir lo mismo que yo* pensé. Esta niñita realmente empezaba a irritarme, cada vez estaba más crecida. Si me tocaba mucho las narices le llamaría la atención. Justo después de decirme eso comentó que no parecía el típico chico de nada *Vaya, gracias* pensé -Bueno, tú tampoco pareces la típica chica de nada- le devolví la sonrisa. Parecía que quisiera enredarme para que le dijera cualquier cosa con tal de saber más sobre mí... que chica.

Me quedé pensando a su nueva respuesta... ¿que mi acento no era Canadiense? ¿Pero hay alguna diferencia notable de acento entre Canadá y Nueva York? La vampiresa con la que estuve hablando no me parecía que tuviera ningún tipo de acento diferente. Sería que no le había prestado atención. En todo caso, le haría caso, a lo mejor tenía razón y el acento era diferente en un sitio que en otro. -¿En serio? Puede que sea porque últimamente he pasado un tiempo en San Francisco, pero vamos, soy canadiense, creo recordarlo bien- dije asintiendo y frunciendo el ceño a modo de broma. -Pues claro que es verdad, puedo demostrártelo, aunque no tengo porqué hacerlo- le dije cortante.

En el ascensor manteníamos la distancia, yo estaba a su lado, pero tranquilamente nos separaba medio metro. Ella seguía nerviosa, pero algo más calmada, al menos en apariencia. El ascensor seguía hiendo lento... me estaba poniendo de los nervios -Seguro que el tiempo en llegar a la azotea también te lo descuentan del tiempo de visita- dije con sarcasmo. Además estaba convencido de que así era, con lo lento que iba... una hora de visita se convertía en menos de media hora... bueno, puede que estuviera exagerando un poco, pero iba realmente lento, en esto no era nada moderno y como había pocos pisos... En fin, estábamos los dos allí de pie, yo apoyado en la barandilla observándola tanto a ella como a mi alrededor cuando ella volvió a hablar -Exacto, veo que te has dado cuenta- dije refiriéndome a que era imposible decirle cómo me tomaría la pregunta sin saber cuál era.

Entonces se rascó la nuca, le estaba dando muchas vueltas lo que probablemente significaría que se trataba de una pregunta personal, pero no una personal como otra cualquiera, si no más profunda y directa. Efectivamente, me acababa de preguntar Qué era, no quién, si no qué *Vaya, más directa de lo que pensaba* puse cara de circunstancia haciendo ver que no entendía la pregunta. -Pues soy un contable en la empresa de mi padre- le contesté obviando la respuesta. -Porqué, ¿crees que no estoy a tu altura?- le pregunté -Pero puedes apostar tu cuello a que adivino qué eres tú- dije con la ironía del cuello. -A ver... déjame pensar... eres... una abogada- dije equivocándome aposta.

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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alhena Orión el Vie Jul 27, 2012 7:21 pm

Suspiré, parecía que dijera lo que dijera, preguntara lo que preguntara siempre respondía con evasivas, ya no sabía que preguntar, qué decir ni qué hacer para encontrar una reacción en él, como cuando me había tocado el cuello, pensé devolviendo mi mano allí de manera inconsciente, esos gestos que a veces se hacen sin pensar y que son los qué al final pueden acabar resultando clave- Grácias, supongo - dije encongiendome de hombros, realmente me daba igual si me ponían o no etiquetas.

Sonreí parecía sorprendido por el tema del acento, supongo que el convivir con alguien que es de allí desde que prácticamente nací hace que sepa distinguirlos bastante bien- Si no lo sabes tú...- dije riendo- ¿San Francisco?- repetí mirandolo con una sonrisa- Siempre he querido ir allí- dije sonriendo con alegría y mirandolo, parecía que había algo más que él lograba, cambiar mi humor de forma radical de un momento a otro- ¿En algún momento te he pedido que me lo demostraras?- le dije mirandolo con una ceja alzada, ya era lo que me faltaba, que ahora me reclamara algo que no había echo ni tenía intención de hacer. Realmente el viaje se haría eterno.

Reí por su comentario, relamente si lo hacían los turistas y visitantes tenían todo el derecho de reclamarlos por ello, realmente pese a la modernidad del edificio y lo grande que era el ascensor este era realmente lento- Deberían reclamarlo- dije riendo - ¿No crees? Si ellos pagan por unos servicios deberían asegurarse de qué son los que obtienen-dije mirandolo - Lo siento, hablo demasiado- me disculpé apenada, solía hacerlo cuando ehabía un tema parecido a ese- ¿Cómo te la has tomado?- le pregunté después de hacerle la pregunta, antes de qué él pudiera siquiera responder.

Lo miré después de hacer la pregunta, algo bastante obvio y lo seguía mirando ahora, mientras le había echo otra pregunta aún esperando que respondiera la primera, por su mirada vi qué no me había entendido, o quizá no quería entenderme, pero no lo iba a dejar así, de una cosa estaba completamente segura y era de qué Alarik podía ser cualquier cosa menos un humano- Me has entendido perfectamente aunque hagas ver que no Alarik- le contesté colocandome delante de él- ¿Qué eres?- le repetí la pregunta esperando que esta vez me contestara lo que quería.
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Re: Conociéndose en las alturas (Alhena Orión)

Mensaje por Alarik Wilek el Mar Ago 28, 2012 6:56 pm

¿Gracias, supongo? ¿No había notado el sarcasmo en mi sonrisa? ¿De verdad creía que le estaba haciendo un cumplido? Sinceramente, se me daba mejor o se me notaba más el sarcasmo al hablar. Parecía que no se daba cuenta o simplemente se hacía la tonta. Me había llamado el típico chico de nada, le había dicho lo mismo y se lo tomaba bien, aunque su gesto de encoger los hombros me había dado a entender que le era totalmente indiferente, cosa que me hizo pensar que en realidad era lo que yo también sentía. Durante todas las vidas que había protagonizado en diferentes épocas, los humanos siempre habían especulado sobre mí y jamás me había importado ni lo más mínimo, ¿Porqué iba a ser ahora diferente?

La miré, parecía una experta en el tema del acento, aunque por lo que había podido descubrir durante los últimos días sabía que tenía relación con algunos canadienses desde que era bien pequeña, a su respuesta no dije nada, y me quedé pensando. Parecía estar muy contenta y alegre -Sí, eso he dicho, San Francisco- le repetí, no paraba de decir lo mismo que yo, en fin -Es como mi segundo hogar para mí, siempre me ha gustado vivir allí- de hecho eso era cierto, era un segundo hogar para mi, los paisajes eran geniales, aunque el clima no era el mejor para mí, así que mi lugar preferido para vivir era Escocia, donde los paisajes también son hermosos y el clima es más frío.

De repente le cambió la expresión y se puso seria ante mi comentario, perdiendo esa sonrisa, y ante esa pregunta llena de reproche me limité a mirarla fijamente. Se había ofendido, pero no me importaba lo más mínimo, no pensaba arrepentirme ni disculparme, además era ella la que había empezado a indagar en mi de una manera muy brusca y directa demostrando el poco respeto de la sociedad actual. Aunque no iba a darle importancia, no iba a preocuparme por estos sin sentidos, al fin y al cabo era divertido ver sus reacciones y sus contestaciones. Respondió a mi comentario riendo, lo que hizo que la mirara, la verdad es que yo no había comentado lo del ascensor como un comentario gracioso si no más como una crítica. Posé mi mirada en su rostro mientras seguía con su labia, tardé en contestar, lo que supongo que provocó que se disculpara por su charlatanería -Sí, el problema es que o no se dan cuenta o no les importa, pues te aseguro que la cola para subir suele ser muy larga y que al final solo les quedan ganas de llegar arriba para contemplar la ciudad desde 381 metros de altura- contesté sin apartar la mirada y sin mostrar ningún tipo de deformación en los labios que indicara sonrisa.

Después de preguntarme por lo que era me preguntó cómo me había tomado la pregunta y después de contestarle a la misma le dije -No suelo tomarme las preguntas, suelo contestarlas, aún así, creo que no me la he tomado mal- soplé un mechón de pelo que caía sobre mi cara para apartarlo y continué observando el tablero de botones, ya íbamos por debajo de la mitad del edificio, lo que era una buena noticia, aunque aún quedaba un poco. Entonces noté como se me acercaba y se colocaba delante de mi con semblante serio, yo seguía mirando el tablero de botones cuando de golpe se dirigió a mí con una contestación un poco atrevida para mi gusto seguida de una pregunta que empezaba a repetírseme, entonces la miré moviendo ligeramente la cabeza y los ojos de golpe, ya estaba harto, si quería respuesta tendría que descubrirlo por sí sola -Descúbrelo tú, semi-diosa del agua- dije poniendo en énfasis en las últimas palabras y poniendo los ojos rojos como si fuera a atacar, para darle un pista.

En ese justo momento sonó el pitido del ascensor indicándonos que ya habíamos llegado abajo del todo *Salvada por la campana* pensé mientras se habría la puerta y notaba entrar el aire fresco de la noche en mi nuca. Coloqué las manos en los bolsillos y me hice a un lado inclinando la cabeza -Las damas primero- dije con una sonrisa.

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